Gombitelli es un una aldea del término municipal de Camaiore, en la provincia de Lucca (Toscana), que actualmente tiene menos de 100 habitantes. Surge en lo alto del Monte Calvario (a 500 metros sobre el nivel del mar, del que dista, en línea recta, 12 kms), una de las últimas prolongaciones hacia levante de los Alpes Apuanos.

Las dos características que han hecho de Gombitelli un lugar tan especial han sido su lengua y la forja del hierro. Hasta los años treinta, sus habitantes han hablado un idioma conocido únicamente por ellos y prácticamente incomprensible a los oídos de quien llegara de fuera del pueblo.

El origen de esa lengua se remonta probablemente a 1450, cuando, debido a las numerosas muertes causadas por la peste, Paolo Guinigi, Señor de Lucca, facilitó la inmigración a su república para favorecer su repoblación.

Precisamente gracias a a esa medida de Guinigi, Gombitelli se convirtió en el destino elegido por un grupo de hombres de armas lombardos que, expulsados de Florencia, encontraron refugio en Lucca.

Gombitelli es conocida por ser una isla lingüística. Su dialecto, hoy casi completamente abandonado, contenía palabras galorománicas, lombardas, piamontesas y emilianas.

En el siglo XVI, unos herreros alemanes del séquito del emperador Carlos V decidieron instalarse en el pueblo de las colinas de Camaiore, donde iniciaron a trabajar el hierro y a fabricar unos clavos llamados “gavorchi” (que, en el dialecto de Lucca, significa ‘feo’ y ‘poco agraciado’), pues se usaban en carpintería y no estaban bien acabados.

Otra tradición que sigue muy viva en el pueblo es la producción de distintos tipos de embutidos derivados del cerdo. Oficio trasmitido de padres a hijos, brinda productos artesanales de alta calidad a partir de materias primas selectas.